5.3. Equilibrio hidroelectrolítico y mantenimiento de la concentración de los líquidos orgánicos
Como ocurre con el pH y la temperatura, el volumen y la concentración de los líquidos orgánicos (sangre, líquido extracelular e intracelular) deben mantenerse dentro de unos estrechos márgenes fisiológicos que permitan el desarrollo de los procesos bioquímicos. En este sentido, es determinante la presencia de electrolitos (sodio, potasio y cloro) pues de ella depende, en gran medida, la mayor o menor proporción de agua y, por lo tanto, el volumen y la concentración de solutos en los diferentes compartimentos que conforman el medio interno.
El sistema que regula el volumen y la concentración de los líquidos se basa principalmente en el control nervioso de la sed, que influye directamente en la cantidad de agua ingerida, y en la modulación hormonal de la función renal, que determina el balance de agua y electrolitos. Las principales hormonas implicadas en esta regulación son:
- La hormona antidiurética
- La aldosterona
- El eje renina-angiotensina-aldosterona
Como ya se ha comentado, la función renal también contribuye a regular el pH corporal, con lo que juega un papel clave en la homeostasis.
* Nota. Los mecanismos neurológicos y hormonales implicados en la regulación hidroelectrolítica son tratados con más detalle en el capítulo 2 dedicado al agua.
- En resumen:
La conservación de unas condiciones fisiológicas estables en el medio interno pasa por la consecución de tres objetivos fundamentales:
- El mantenimiento del pH
- El mantenimiento de la temperatura
- El mantenimiento del volumen y de la concentración

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