Módulo 3.2. Fisiopatología relacionada con el consumo de los hidratos de carbono.

* Problemas circulatorios: angiopatía, microangiopatía y nefropatía

La hiperglicemia produce una serie de alteraciones que, con el tiempo, afectan a la integridad y al rendimiento, tanto de las grandes venas y arterias (angiopatía), como de las redes capilares periféricas (microangiopatía). Esto se relaciona con una mayor tendencia a la  formación de placas de ateroma (“tapones grasos”) y al depósito de proteínas plasmáticas glicosiladas sobre las paredes de los vasos, que acaban obstaculizando el tránsito de la sangre. Tales procesos se unen al mayor deterioro oxidativo  del epitelio vascular y a desequilibrios neuropáticos de la presión sanguínea, que puede llegar ser excesiva en algunos lugares e insuficiente en otros. Esto da como resultado el deficiente riego capilar de ciertas zonas, especialmente de aquellas situadas en la periferia, como es el caso de las extremidades inferiores, y de las que dependen de una intensa y eficiente microcirculación, como es el caso del riñón. Todo esto afectará a la integridad y a la funcionalidad de los regidos afectados, manifestándose enfermedades características como la microangiopatía periférica y la nefropatía diabética.

  • Algo a tener en cuenta:

La acumulación de sorbitol intraeritrocitario, se ha relacionado también con una menor capacidad de los glóbulos rojos para transitar a través de capilares de calibre microscópico ya que parecen mostrar una menor capacidad de deformación. Esta circunstancia podría tener un peso notable en el origen de la microangiopatía.

Al nivel de la circulación central la mayor tendencia a la formación de placas ateromatosas implica una mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares como el infarto de miocardio, la cardiopatía isquémica y el ictus.

  • Algo a tener en cuenta:

Los diabéticos deben vigilar en todo momento la aparición de pequeñas lesiones, especialmente en los pies,  ya que una simple rozadora puede degenerar en una herida de difícil curación. Cuando la situación se complica se habla del síndrome de pie diabético, cuyas consecuencias más graves derivan en la muerte de los tejidos (necrosis) por un deficiente riego sanguíneo, que puede obligar a la amputación de las zonas necrosadas.

La glicosilación de proteínas sanguíneas como la hemoglobina, las lipoproteínas (encargadas del transporte de grasas por la sangre), el colágeno (responsable de unir y cohesionar tejidos),  la albúmina (proteína transportadora de múltiples compuestos) y otras, constituye un factor clave en el desarrollo de la ateroesclerosis y de la nefropatía.

En el caso de la ateroesclerosis, la glicosilación aumenta la influencia de las lipoproteínas de baja densidad (LDL) o “colesterol malo” (encargadas de distribuir colesterol a los tejidos) trayendo consigo un mayor ritmo de crecimiento de los depósitos de grasos en las paredes arteriales. Esto es así ya que las LDL glicosiladas prolongan considerablemente su presencia en la sangre respecto a las no glicosiladas. Contrariamente, la glicosilación acelera el aclarado plasmático (retirada de la sangre) de las lipoproteínas de alta densidad (HDL) o “colesterol bueno”, encargadas de “drenar” el colesterol de los tejidos hacia el hígado, lo que limita su efecto antiaterogénico.  Por otro lado,  el colágeno glicosilado aumenta de 2 a 3 veces su capacidad de agregarse a las LDL y  a otros compuestos plasmáticos, contribuyendo notablemente a la formación de precipitados y amalgamas aterogénicas.

* Nota: El proceso de la ateroesclerosis es descrito en el capítulo 4, apartado 9.

En cuanto al origen de la nefropatía, a las deficiencias circulatorias asociadas a la ateroesclerosis y a la neuropatía, también hay que considerar las derivadas de la glicosilación de la albúmina. La precipitación de ésta sobre las paredes de los capilares renales acaba formando agregados que dificultan el flujo sanguíneo dañando progresivamente la delicada estructura de la nefrona. Por otro lado, la acumulación de sorbitol en las células renales podría estar relacionada con desequilibrios osmóticos que afectarían a procesos tan importantes como la permeabilidad y la reabsorción tubular contribuyendo a la aparición de microalbuminuria.

  • Algo a tener en cuenta:

Otros factores de riesgo, no necesariamente ligados a la diabetes, como la hipertensión, las dislipemias y el tabaquismo se unen a la hiperglicemia acrecentando notablemente el riesgo vascular, de modo que deben ser especialmente vigilados por las personas diabéticas.

VOLVER AL ÍNDICE

Páginas: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46