Módulo 3.2. Fisiopatología relacionada con el consumo de los hidratos de carbono.

8.2.4. La insulina exógena

Para entender las claves del tratamiento de la diabetes tipo 1 es preciso abordar previamente la descripción de su pilar esencial: la insulina. A continuación se tratarán de forma breve los principales aspectos relacionados con su naturaleza, funciones, tipos, y pautas de tratamiento combinadas con la dieta. La siguiente descripción servirá, además, para entender el empleo de la insulina como parte del tratamiento en el resto de tipos de diabetes que se describirán más adelante.

 * Naturaleza, descubrimiento y obtención de la insulina

La insulina es un polipéptido de 51 aminoácidos dispuestos en dos cadenas, una A de 21 unidades y otra B de 30. Ambas cadenas se unen mediante dos puentes disulfuro establecidos, uno entre los séptimos aminoácidos de sendas cadenas y el otro entre el vigésimo aminoácido de A y el decimonoveno de B. La cadena A muestra, así mismo, un puente disulfuro interno entre su sexto y undécimo aminoácido. Véase la figura 3.29.

 La insulina fue identificada y aislada en 1921 por Banting y Best. Desde entonces y hasta la actualidad la administración de insulina exógena constituye la base del tratamiento de la diabetes tipo 1.

figura-3-29-estructura-polipeptidica-de-la-insulina

La insulina puede obtenerse a partir de dos fuentes: la animal y la bacteriana. En el primer caso, se extrae del páncreas de vacas y de cerdos y, tras ser purificada, puede administrarse a las personas.

Por otro lado, gracias a los avances de la genética, hoy en día es posible producir insulina utilizando ciertas cepas de bacterias del género Escherichia coli y levaduras del tipo Sacharomices cerevisiae. Esto se consigue modificando el ADN bacteriano mediante la introducción del fragmento (gen) que expresa la insulina humana. Como resultado de los cultivos microbiológicos se obtiene un tipo de insulina casi idéntica a la humana, denominada insulina humana recombinante (HM*), también conocida como humulina. El empleo de la humulina es creciente respecto a las insulinas animales debido a su mejor tolerancia y a su facilidad de obtención.

* Modos de administración de la insulina

Al ser una proteína, la insulina no puede ingerirse ya que sería hidrolizada por los enzimas digestivos. De este modo, debe administrarse directamente a la sangre mediante inyecciones aplicadas bajo la piel (subcutáneas) para lo que se emplean  jeringas o  dispositivos de inyección regulables como bolígrafos o pens.

Aunque su uso es todavía minoritario, también se emplean bombas de perfusión subcutáneas  que, una vez implantadas, administran insulina en función de las necesidades. Estos dispositivos están pensados para mejorar la calidad de vida de los diabéticos evitando su dependencia a las inyecciones, si bien no garantizan el control de la enfermedad.

Se han investigado otras alternativas a las inyecciones de insulina como la forma inalada mediante nebulizadores parecidos a los usados por los asmáticos. El principal inconveniente de este sistema es la necesidad de administrar mayores dosis, dado que su penetración a través de los alvéolos hacia la sangre no del 100% al adherirse cierta cantidad a la mucosa orofaringea y bronquial; por ello la inhalación no permite un ajuste tan fino de la dosificación como el sistema de inyección subcutánea.

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