Módulo 3.2. Fisiopatología relacionada con el consumo de los hidratos de carbono.

8.3.3. Claves para el tratamiento y el control de la diabetes tipo 2

 

Esencialmente son cuatro los factores implicados en el  control de la diabetes tipo 2:

  • La dieta
  • El ejercicio físico
  • Los hipoglucemiantes orales
  • La insulinoterapia

A continuación se desarrollan dichos aspectos:

8.3.4.  La dieta en la diabetes tipo 2

Si coexiste obesidad, algo bastante frecuente,  la dieta ha de ser hipocalórica dado que la reducción de peso puede llegar a mejorar notablemente el pronóstico de la enfermedad al relacionarse con una mayor sensibilidad de los tejidos a la insulina. En todo caso, el plan alimentario debe aportar una cantidad de H de C glicémicos proporcional a las calorías totales (entre el 55 y el 60%). Por otro lado, ha de tratarse de una dieta equilibrada que contemple un consumo moderado de grasas saturadas, de colesterol y de H de C simples (dulces y harinas refinadas), así como un consumo adecuado de fibra dietética. La distribución de los alimentos, especialmente de los glucídicos, debe ser  fraccionada (comidas pequeñas pero frecuentes). Por lo demás, los consejos dietéticos para el control de la diabetes tipo 2 coinciden, en general, con los indicados en la diabetes tipo 1.

8.3.5. El ejercicio físico en la diabetes tipo 2

La práctica regular de ejercicio convierte en un aspecto ineludible de cara al control de la diabetes tipo 2, ya que va ligada a una mejora en el rendimiento de la propia insulina y a un aumento del gasto neto de energía que contribuye a reducir y prevenir el sobrepeso.

8.3.6. Los hipoglucemiantes orales 

Si la dieta y el ejercicio no son suficientes para el control de la diabetes tipo 2, es preciso recurrir a fármacos conocidos como antidiabéticos orales. Su efecto es el de normalizar la glicemia actuando  de diferentes modos según sea el tipo de hipoglucemiante:

a) Estimulando la producción de insulina por las células beta pancreáticas.

b) Aumentando la sensibilidad a la insulina por parte de los tejidos periféricos (fundamentalmente el músculo esquelético).

c) Inhibiendo los procesos hepáticos de gluconeogénesis (como el ciclo músculo-hepático de la alanina y el ciclo de Cori)

d) Disminuyendo la absorción de la glucosa procedente de los alimentos y, por lo tanto, aminorando los incrementos de glicemia postpandrial.

e) Potenciando el mecanismo estimulador de la síntesis de insulina postpandrial mediado por las incretinas.

f) Amortiguando la respuesta a estímulos neuroendocrinos de tipo endocanabionoide que potencian el apetito.

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