Módulo 5.2. Fisiopatología relacionada con el consumo de las proteínas.

12.1.3. Infección e inflamación

Durante la  infección el organismo entra en una fase de hipermetabolismo caracterizada por el consumo intenso de energía y de sustratos (principalmente proteínas), destinados a la producción de mediadores de la respuesta inmune (linfocitos, interleuquinas, inmunoglubulinas, etc.), de proteínas estructurales, de proteínas reactivas de la respuesta inflamatoria y  de mediadores hormonales entre otros. A todo esto se le suma un aumento del catabolismo proteico muscular con fines gluconeogénicos y también una lipolisis más intensa, lo que conduce a una progresiva pérdida de masa magra y grasa, algo a lo que parecen contribuir ciertos mediadores inmunológicos producidos durante la sepsis como el interferón gamma y la interleuquina 1.

En caso de sepsis grave es habitual que el organismo presente un balance nitrogenado negativo que, de no corregirse a medio plazo, conducirá a un estado de desnutrición proteica. Para evitarlo, es preciso emprender un soporte nutricional personalizado que cubra los requerimientos proteico-energéticos. Éstos pueden incrementarse hasta alcanzar la cifra de 1,5 g de proteína  por kilo de peso y día y superar en más del 50% la energía correspondiente a la tasa de metabolismo basal.

  • Algo a tener en cuenta acerca de la inflamación y de la anorexia:

Al aumento de las demandas nutricionales se une, en muchas ocasiones, una ingesta de nutrientes insuficiente debido a los efectos anorexígenos producidos por los citados mediadores de la respuesta inmune e inflamatoria.

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