Módulo 5.2. Fisiopatología relacionada con el consumo de las proteínas.

12.1.4. Malabsorción
* Malabsorción inducida por la desnutrición

Los enterocitos que forman la superficie absorbente intestinal (borde de cepillo) muestran un elevado  ritmo de reposición (de 2 a 8 días) para cuyo mantenimiento es necesaria una notable contribución proteica. La menor capacidad de regeneración tisular, inducida por la falta de proteínas, afecta directamente al borde de cepillo produciéndole daños estructurales y alteraciones funcionales que ocasionan malabsorción y diarrea. Por otro lado, la desnutrición proteica puede comprometer la producción de los enzimas necesarios para la digestión de los alimentos (lipasas, tripsinas, amilasas, carboxipeptidasas, etc.), lo que agudiza aún más la malabsorción. Otra de las consecuencias de la desnutrición proteica, la hipoalbuminemia, puede exacerbar las diarreas al incrementar las pérdidas intestinales de agua inducidas por la elevada turgencia intersticial al nivel de la mucosa. Cuando la desnutrición compromete la capacidad de absorción de nutrientes y la retención de agua, se establece un peligroso círculo vicioso que es preciso romper mediante ayudas nutricionales específicas como la administración de fórmulas enterales de fácil asimilación, la sueroterapia endovenosa y, en ciertos casos, la nutrición parenteral.

* Malabsorción inducida por enfermedades

Algunas enfermedades como el síndrome de Crohn, la colitis ulcerosa y la celiaquía cursan con inflamación, ulceración, y en muchos casos, con atrofia de la mucosa intestinal, todo lo cual puede conducir a malabsorción y, en consecuencia, a un percario estado nutricional. En el momento del diagnóstico, que puede demorarse desde la aparición de los síntomas, no es raro que la persona ya presente una cierta desnutrición proteico-calórica cuyos efectos negativos sobre la mucosa se sumarán a los producidos por la propia enfermedad constituyendo un claro factor agravante. Para mejorar la respuesta al tratamiento y  favorecer el proceso de regeneración intestinal se suele optar por una rápida intervención nutricional mediante una dieta oral adaptada combinada con fórmulas poliméricas hiperproteicas.

  • Algo a tener en cuenta. La suplementación con glutamina y otros nutrientes proteicos:

En los últimos años se han valorado los beneficios conseguidos a través de la suplementación nutricional con glutamina y determinadas citoquinas lácteas en el manejo de los pacientes con enfermedades inflamatorias intestinales.  En el caso de la glutamina, se ha demostrado que es uno de los principales sustratos energéticos para el enterocito, lo cual puede justificar su suplementación de cara a la regeneración de la mucosa. Por otro lado,  se esgrime el papel de la glutamina en la síntesis del complejo antioxidante glutation como un factor de protección frente al deterioro oxidativo del epitelio intestinal.

En cuanto a las citoquinas lácteas, se han aislado algunas, como la Trosforming Growth Factor-beta2 (TGF-beta2) con posibles efectos inhibidores de la producción de  interferón gamma durante la respuesta inmune desencadenante de la enfermedad,  lo cual en teoría debería atenuar la reacción inflamatoria.  Siguiendo este planteamiento,  el TGF-beta2 está siendo incluído en la formulación de preparados nutricionales dirigidos específicamente al tratamiento de enfermedades como el síndrome de Crohn. (Véase la tabla 5.12).

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