Módulo 5.2. Fisiopatología relacionada con el consumo de las proteínas.

12.5.2. Principales causas de la hiperuricemia

Ciertos perfiles genéticos podrían hacer que algunas personas tiendan a una excesiva producción de ácido úrico, o bien a presentar ciertas dificultades para el aclarado renal de uratos.

Asimismo, la hiperuricemia puede ser secundaria a enfermedades que aumentan el catabolismo proteico como el cáncer y la sepsis, o a tratamientos que suponen la destrucción acelerada de masas celulares como la quimioterapia y la radioterapia. También es característico el aumento puntual de la uricemia producido por el ayuno prolongado y por el seguimiento de dietas cetogénicas como consecuencia de la mayor utilización de proteínas corporales como sustratos gluconeogénicos.

El aporte dietético de purinas es un factor de poca relevancia como causa primaria de la hiperuricemia dado que la mayor parte del ácido úrico ingerido es eliminado. No obstante, una alimentación hiperproteica y rica en purinas (véase la tabla 5.34), unida a la predisposición individual, contribuyen a elevar la uricemia. Por otro lado, la obesidad y el consumo exagerado de alcohol constituyen claros factores de riesgo.

  • Algo a tener en cuenta:

La ingesta elevada de alcohol va acompañada de un incremento sostenido en la producción de lactato secundario al intenso proceso de degradación hepática del etanol. La mayor presencia de lactato implica una mayor acumulación de urato pues ambas sustancias compiten por ser eliminadas. (Véase el capítulo 4, el apartado 16.6).   

Tanto el pH como la concentración de la orina influyen en la incidencia de litiasis renal por uratos ya que éstos tienden a precipitar en medios ácidos y poco diluídos. En ambos casos la dieta constituye un factor determinante, de tal modo que una alimentación rica en grasas y proteínas producirá una orina más ácida y, en consecuencia, tendente a la formación de precipitados, lo que se verá potenciado por una baja ingesta de agua.

  • Algo a tener en cuenta:

Históricamente la gota se ha asociado a la opulencia pues afectaba a reyes y a otros personajes poderosos, generalmente obesos,  que seguían dietas ricas en grasas, proteínas y alcohol en contraposición a las penurias alimentarias sufridas por el pueblo llano.  Sin embargo actualmente, en las sociedades desarrolladas,  tanto la gota como la obesidad,  la ateroesclerosis y la diabetes se han “popularizado” en paralelo a los excesos alimentarios.

  • Algo a tener en cuenta. La hiperuricemia y el riesgo cardiovascular: 

Existen contradicciones a la hora de evaluar a la hiperuricemia como factor de riesgo relacionado con la insuficiencia cardiaca. Algunos estudios la sitúan como un factor de riesgo y predictivo de la enfermedad pero otros,  paradójicamente, postulan al ácido úrico como un factor protector cardiovascular por su papel preservador del sistema enzimático antirradicales  superoxidodismutasa cuya mayor actividad protegería frente al daño cardiaco, la disfunción endotelial, la ateroesclerosis y la inflamación.

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