Módulo 5.2. Fisiopatología relacionada con el consumo de las proteínas.

* Dietas hipoalergénicas en el medio hospitalario

El paciente ingresado puede presentar síntomas de alergia sin que se conozcan los alérgenos causantes, entonces suele indicarse como medida de prevención y diagnóstico, una dieta hipoalergénica que excluye los alimentos más frecuentemente implicados en reacciones alérgicas y de intolerancia, es decir: la leche de vaca y sus derivados, los huevos, los pescados, los mariscos, los frutos secos y las legumbres, así como un buen número de alimentos que pueden contener histamina u otras aminas biógenas;  en el hospital estas dietas suelen recibir el nombre de dietas hipoalergénicas basales. Una vez instaurada la dieta y verificándose la desaparición de los síntomas, se van añadiendo uno a uno los alimentos inicialmente prohibidos para comprobar si son estos los responsables de la reacción. De este modo, se completa paulatinamente el menú hasta dar con el alimento causante de la alergia. Este tipo de dietas suelen emplearse como un complemento a las pruebas diagnósticas citadas anteriormente.

Tras el diagnóstico de la alergia, el único tratamiento eficaz será evitar aquellos alimentos que contengan los alérgenos identificados. Esta medida no es sencilla en el caso de las proteínas de la leche de vaca, de los huevos, del pescado, de las legumbres y de los frutos secos, dado que éstas pueden aparecer como ingredientes secundarios en una amplia gama de alimentos elaborados, con el riesgo que esto supone de cara a posibles ingestas accidentales. Así, como ejemplo, una persona alérgica a la proteína del huevo puede ingerirla inadvertidamente a través de unos espaguetis o de un helado cremoso; otro tanto puede ocurrirle a un alérgico a las proteínas de los cacahuetes si come ciertas galletas, cereales de desayuno o cacaos en polvo. Las dificultades aumentan si coexisten alergias a varias proteínas, entonces será fundamental revisar la composición de los alimentos elaborados, evitándolos ante cualquier duda y, en todo caso, basar la alimentación en alimentos no procesados que sean totalmente ajenos a las proteínas alergénicas.

No obstante, la mayoria de las alergias a proteínas alimentarias que afectan a los niños desaparecen de forma natural con los años y la consiguiente maduración del sistema inmunitario. Por este motivo, los pediatras tienden a revisar la prohibición inicial de muchos alimentos como la leche y sus derivados o los huevos, programando su reintroducción gradual en la dieta y observando paralelamente la persistencia o desaparición de los síntomas asociados.

  • Algo a tener en cuenta. Tratamiento de desensibilización:

Consiste en exponer de forma repetida y programada al paciente atópico a pequeñas dosis controladas de la proteína o proteínas a las que es alérgico, de manera que se le induce a una progresiva desensibilización hacia las mismas. Este tipo de tratamiento se realiza en medios hospitalarios contando con los recursos necesarios para la rápida y efectiva reversión de la posible  reacción alérgica inducida.

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