Módulo 5.2. Fisiopatología relacionada con el consumo de las proteínas.

12.8.2. Dieta baja en tiraminas

Aunque los casos más graves se han observado con consumos  de tiramina superiores a  25 mg diarios, se han llegado a registrar efectos hipertensivos tras ingestas de solo 5-6 mg, por ello la dieta indicada para pacientes tratados com IMAO fija un aporte inferior a los 5 mg diarios de tiramina.

La tiramina aparece en cantidades elevadas en ciertos alimentos como consecuencia de procesos de maduración o fermentación que pueden ser inducidos durante su elaboración; este es el caso de los quesos curados, de los productos ahumados, de las conservas y semiconservas de pescado, del vino, de la cerveza, de las salsas agrias, de la salsa de soja, de los extractos de carnes y de pescados, de los alimentos saborizados con glutamato monosódico (comida china), de la levadura de cerveza, de la soja y de la col fermentadas. También pueden generarse tiraminas por la degradación no deseada de alimentos frescos ricos en proteínas como los pescados y las carnes, especialmente si no se han conservado en buenas condiciones de refrigeración. Asimismo, ciertos alimentos como las habas, el hígado de ternera y el de pollo pueden constituir fuentes directas de tiraminas.  Todos los productos mencionados deben excluirse de la dieta baja en tiraminas.

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