Módulo 6.1. Idea de “Vitamina” y Vitaminas Liposolubles

6.6.5. Vitamina E y cáncer

 

Se ha sugerido que unos elevados aportes de vitamina E y C podrían disminuir el número de sustancias mutágenas presentes en el intestino, (véase el capítulo 3). Esto vendría a justificar las recomendaciones dietéticas encaminadas a un mayor consumo de frutas cítricas, frutos secos y aceite de oliva virgen como medida preventiva frente al cáncer de colon. También, se ha relacionado el elevado consumo de vitamina E con una mayor resistencia del organismo frente a radicales libres llegados a través de las vías respiratorias procedentes del humo del tabaco y de la contaminación ambiental.

  • Algo a tener en cuenta:

Los radicales libres pueden generarse en el propio organismo y también pueden proceder del exterior (tabaco, contaminantes, etc.). En todo caso, son sustancias más o menos inestables que muestran una notable tendencia a  unirse a compuestos orgánicos, de tal forma que pueden llegar a alterar su estructura y su función características. Así, una grasa oxidada es considerada un radical libre ya que tiende a agregarse a proteínas y a otros compuestos formando lipofucsinas o  bien contribuyendo al crecimiento de las placas de ateroma.

Otros radicales libres (los mutágenos) son capaces de unirse al material genético (ADN)  alterando su función de dirigir el crecimiento y la diferenciación funcional de la célula. Esta intrusión puede alterar la copia del ADN, necesaria para la renovación celular de los tejidos, constituyendo el origen de un tumor.  Esto es precisamente lo que determina el carácter cancerígeno de sustancias como las que existen en el humo del tabaco o en una nube radiactiva.

  • Algo a tener en cuenta:

Además de la protección que supone la presencia de la vitamina E, el organismo dispone de sus propios sistemas “antiradicales” regulados por enzimas hepáticos como la glutatión peroxidasa o la superóxido dismutasa , que requieren la presencia de cofactores minerales como el  selenio, el cinc y el cobre, (véase el capítulo 7).

A pesar del papel jugado por algunos nutrientes en la protección contra el cáncer, no debe olvidarse el hecho de que existen multitud de factores, algunos poco conocidos, que pueden contribuir a su aparición y a su prevención, siendo de capital relevancia aquellos relacionados con el perfil genético individual y con la eventual exposición a múltiples factores de riesgo como el tabaco, las quemaduras solares, la  obesidad, ciertas infecciones víricas y  la ingestión o la inhalación inadvertida de sustancias tóxicas, entre otros.  

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