Módulo 6.1. Idea de “Vitamina” y Vitaminas Liposolubles

6.7. Deficiencia y exceso de vitamina E

 

La presencia de tocoferol en alimentos tan básicos como los aceites vegetales, los pescados azules, los frutos secos y  los huevos, hace que sea relativamente difícil llegar a situaciones graves de carencia. No obstante, es factible realizar una ingesta de tocoferol proporcionalmente baja con relación al consumo de grasas insaturadas, por ejemplo, en el caso de abusar de platos precocinados y de bollería industrial,  al tratarse de productos ricos en grasas vegetales modificadas que no siempre son adecuadamente suplementadas con vitamina E.

Como siempre, pueden darse casos de déficit en personas que sufren enfermedades que afectan a la capacidad de digestión y de absorción  de las grasas y, por lo tanto, de todas las vitaminas liposolubles (A, D, E y K).

Existe un cierto consenso en cuanto al hecho de que una alimentación escasa en vitamina E priva a la persona (en una medida no determinada) de un factor protector frente al envejecimiento prematuro, la  ateroesclerosis e, incluso, determinados tipos de cáncer. En este sentido, los consejos alimentarios sugieren retomar los hábitos alimentarios tradicionales de nuestro ámbito mediterráneo, caracterizados por el consumo regular de fuentes ricas en tocoferoles como el aceite de oliva virgen, los frutos secos y los pescados azules.

La vitamina E, al contrario que la A y la D, no es tóxica. Probablemente esto sea debido a su difusa distribución en el organismo, lo que dificultaría su acumulación dañina en un tejido concreto como puede ser el hígado o el riñón.

6.8. La dieta y la vitamina E

Por sus virtudes atribuidas la vitamina E se ha convertido en uno de los nutrientes de moda y ha sido rápidamente asimilado al concepto de dieta sana.   Según esto y, a pesar de que no se han demostrado beneficios tangibles más allá de una ingesta que cubra las recomendaciones establecidas, han proliferado suplementos dietéticos y   alimentos enriquecidos con tocoferol como aceites de semillas, galletas, margarinas, lácteos, bebidas frutales y un largo etcétera.

  • Algo a tener en cuenta: Posible pérdida de hueso inducida por un exceso de vitamina E

Recientes estudios en ratones han demostrado que aquellos alimentados con dietas ricas en tocoferol perdían más masa ósea respecto a los alimentados con cantidades relativamente bajas de la vitamina. Estos trabajos sugieren que la vitamina E podría estimular la actividad osteoclástica tendiendo a negativizar el balance entre incorporación y salida de material óseo. No obstante, no existen evidencias de que dosis normales o ligeramente elevadas de vitamina E tengan efectos negativos sobre la conservación de hueso en humanos, sin embargo alertan del potencial peligro de ingerir suplementos a largo plazo, algo bastante frecuente dadas sus atribuidas propiedades antienvejecimiento 

En los índices de dietas de los hospitales no es habitual encontrar dietas específicas ricas en vitamina  E, sin embargo es creciente el interés por introducir de forma regular en los menús hospitalarios alimentos ricos en tocoferoles como el aceite de oliva, los frutos secos y los pescados azules.

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