Módulo 6.1. Idea de “Vitamina” y Vitaminas Liposolubles

Introducción a las Vitaminas Liposolubles

 

El principal criterio para clasificar un conjunto de sustancias tan heterogéneo como el que forman las vitaminas es su capacidad para solubilizarse en medio acuoso o lipídico, considerándose así dos grupos fundamentales: las liposolubles y las hidrosolubles. El presente bloque didáctico tratará sobre las primeras: el retinol o vitamina A, el colecalciferol o vitamina D, el tocoferol o vitamina E y la filoquinona o vitamina K.

Por su naturaleza lipoafín, las fuentes de vitaminas liposolubles, a excepción de la vitamina K, radican en las fracciones grasas de los alimentos, tanto animales como vegetales. El hígado de los animales es el principal reservorio de las vitaminas A y D, siendo, por tanto, una de sus principales fuentes alimentarias junto con otras como las carnes, los pescados grasos, la leche entera y los huevos. No obstante, ambas vitaminas pueden obtenerse indirectamente, en el caso de la vitamina A, a partir de pigmentos vegetales liposolubles denominados betacarotenos y, en el caso de la vitamina D, a partir de la transformación de ciertos lípidos subcutáneos por la acción de la radiación solar sobre la piel. La vitamina E se encuentra presente en grasas vegetales insaturadas abundando en las semillas y en los aceites. Como contrapunto, la vitamina K es producida en buena parte por la microbiota intestinal y apenas aparece en alimentos grasos incorporándose mayormente a partir de vegetales como las espinacas, los guisantes o la col.

En cuanto a los mecanismos de asimilación, transporte y almacenamiento de las vitaminas liposolubles, éstos aparecen directamente relacionados con los de las grasas y lípidos en general.

Las funciones de las vitaminas liposolubles son ampliamente variadas y resultan esenciales de cara al mantenimiento estructural y al devenir metabólico del organismo. La vitamina A, por ejemplo, garantiza el mantenimiento epitelial y participa en la conformación y maduración del tejido óseo, al igual que la vitamina D cuya participación es clave en el metabolismo del calcio, ejerciendo además un papel protector sobre ciertos tejidos como es el caso del epitelio intestinal. Por su parte, la vitamina E constituye un factor protector antioxidante de estructuras lipídicas de membrana y de los propios lípidos transportados a bordo de las lipoproteínas. En cuanto a la vitamina K, actúa como factor de coagulación habilitando la síntesis de varios de los factores implicados en la hemostasia.

En los siguientes apartados se abordarán los principales aspectos relacionados con la naturaleza, las funciones, las fuentes alimentarias y el metabolismo de las vitaminas liposolubles, así como con las consecuencias sobre la salud derivadas tanto de su carencia como de su exceso en la dieta.

VOLVER AL ÍNDICE

Páginas: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38

1 Trackback