Módulo 7.1. Minerales: concepto, funciones y clasificación. Los elementos mayoritarios.

2.6. El exceso de sodio

 

Puede deberse a fallos en los mecanismos de regulación debidos a un exceso anormal de aldosterna, como el producido por el síndrome de Cushing, o bien a alteraciones graves de la función renal que impiden la normal eliminación del sodio. Aunque un organismo sano dispone de mecanismos eficaces para regular los niveles de sodio y eliminar sus excedentes, una dieta muy rica en sal se ha considerado tradicionalmente un factor agravante de patologías subyacentes como la hipertensión arterial, la insuficiencia renal crónica, la insuficiencia cardiaca congestiva y la arteriopatía periférica, entre otras.

Cabe recordar que, cuanto más sodio se acumula en el organismo, mayor es la cantidad de agua  necesaria para compensar el exceso de concentración del medio interno, lo que se traduce en un mayor volumen de plasma y de líquido extracelular. Como consecuencia, la presión del flujo sanguíneo sobre las paredes arteriales es mayor, así como la turgencia de los tejidos que rodean la red vascular, todo lo cual conduce  a estados de hipertensión  que incrementan el riesgo de lesiones en las paredes arteriales y que dificultan el riego capilar.

  • Algo a tener en cuenta. Algunas consideraciones a cerca de la hipertensión

La hipertensión está relacionada con el origen y con el desarrollo de la ateroesclerosis. Cabe recordar que la formación de placas sobre las paredes arteriales comienza a partir de microrroturas del endotelio vascular propiciadas, entre otros factores, por la excesiva presión arterial. Asimismo, la hipertensión constituye a medio y largo plazo una agresión para la integridad del tejido renal, compuesto por una delicada red tubular y arteriolar, siendo una de las principales causas del síndrome nefrótico y de la insuficiencia renal Por otro lado, cuando la hipertensión es debida a un incremento del volumen plasmático, produce un  aumento del gasto cardiaco que puede agravar estados de cardiopatía.  No obstante, la peor consecuencia de la hipertensión es el aumento del riesgo de accidentes vasculares cerebrales (infartos o ictus y hemorragias) que pueden afectar irreversiblemente a zonas concretas del cerebro dejando graves secuelas. 

Aunque frecuentemente la hipertensión es idiopática, o sea sin una causa claramente definida, suele admitirse que una dieta rica en sal puede resultar un factor predisponente. En la actualidad se cree que la hipertensión presenta una base genética compleja relacionada con variables que afectan al sistema nervioso simpático y que puede traducirse, entre otras consecuencias,  en una mayor reactividad cardiovascular frente a los estímulos emotivos y a la ansiedad.

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