Módulo 7.1. Minerales: concepto, funciones y clasificación. Los elementos mayoritarios.

4.4. Asimilación y utilización del fósforo

 

La absorción intestinal de fósforo es muy eficaz llegando a sobrepasar el 70% de la cantidad ingerida. El  fósforo acompaña mayoritariamente al calcio en su paso del intestino a la sangre, sin embargo, a diferencia de éste, su absorción no se ve entorpecida por factores limitantes de consideración.  Una vez asimilado, el fósforo se distribuye por todo el organismo para ejercer sus múltiples funciones. Las concentraciones de fósforo están controladas por mecanismos hormonales que implican a la vitamina D y a la parathormona, así como a los sistemas que regulan el pH corporal.  En cuanto a su eliminación, más del 75% es a través de la orina y el resto a través de los fluidos intestinales y las heces.

 4.5. Falta y exceso de  fósforo

Al encontrarse tan ampliamente extendido entre los alimentos, el fósforo no plantea especiales problemas de obtención siendo raros los casos de déficit nutricional.

El principal aspecto dietético relacionado con el fósforo es el ya mencionado desequilibrio respecto a la ingesta de calcio que, en caso de ser notablemente favorable al fósforo, supone un factor acelerador de la descalcificación ósea. En este sentido, el riesgo es mayor en personas que siguen una dieta pobre en lácteos y rica en alimentos ricos en fósforo como carnes, pescados y cereales integrales (ácido fítico).

  • Algo a tener en cuenta: 

Existe la creencia popular de que los alimentos ricos en fósforo son buenos para la memoria y de que, en general, favorecen las funciones intelectuales. Este razonamiento, que carece por completo de base científica, probablemente viene derivado de la evidente abundancia de fósforo en el tejido cerebral lo que ha podido conducir a algunos a relacionar su mayor ingesta con una mejora sustancial de las capacidades mentales.  

 4.5.1. Dietas limitadas en fósforo para personas con insuficiencia renal crónica avanzada

La insuficiencia renal puede causar una hiperfosfatemia que conduzca a estados de hipocalcemia y a una peligrosa disminución del pH. Así, cuando la función renal  disminuye hasta un 30% del filtrado glomerular normal  la ingesta de fósforo no debe rebasar los 800-900 mg/día. En estos casos es necesario moderar la ingesta de carnes, pescados, huevos y especialmente de quesos, así como evitar los cereales integrales. En pacientes sometidos a diálisis la restricción efectiva de fósforo suele requerir la administración de medicamentos quelantes que reducen su asimilación.

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