Módulo 7.2. Elementos minoritarios u oligoelementos.

11.4. La falta de cobre

 

Las consecuencias de la falta de cobre son principalmente la anemia ferropénica secundaria, asociada a un déficit de ceruloplasmina el cual limita la biodisponibilidad del hierro para la síntesis de hemoglobina, así como hemorragias y  problemas de cicatrización ocasionados por una deficiente producción de colágeno y elastina.

La falta de cobre puede provocar asimismo neurológicos derivados de la ineficacia del enzima citocromo oxidasa, el cual juega un papel trascendente en el metabolismo oxidativo a nivel del tejido nervioso.

Es raro observar los anteriores síntomas en personas sanas, aunque podrían darse situaciones de riesgo carencial en los raros casos en los que no se consuma, siquiera esporádicamente, ninguna fuente de cobre.

Excepcionalmente aparecen casos de niños nacidos con una enfermedad hereditaria conocida como mal de Menkes. Esta alteración suele resultar fatal antes de la primera década de vida pues limita drásticamente la capacidad de asimilación y de transporte del cobre, lo que impide el desarrollo de los procesos mediados por el mineral ocasionándose graves trastornos de tipo anémico y hemorrágico.

11.5. El exceso de cobre

El cobre alimentario es insuficiente para producir toxicidad en el ser humano, siendo por lo demás muy baja su capacidad de acumulación en el organismo. No obstante, existe una rara enfermedad conocida como mal de Wilson, caracterizada por la retención de cobre hasta niveles tóxicos; en este caso se producen graves alteraciones hepáticas, renales, oculares y al nivel del sistema nervioso.

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