Módulo 7.2. Elementos minoritarios u oligoelementos.

7.5. Asimilación y utilización del hierro

 

Sólo se absorbe entre  un 10 y un 15% del hierro ingerido, el resto es eliminado con las heces. Estos escasos porcentajes pueden verse alterados positiva o negativamente por una serie de factores a considerar.

De entrada es importante tener en cuenta el tipo de hierro ya que, como se ha indicado, el de tipo hemo se asimila mejor que el no hemo, además éste último viene generalmente asociado a sustancias como oxalatos, fitatos y pectinas junto a las cuales forma compuestos insolubles de difícil asimilación, igual que ocurre en el caso del calcio y del magnesio. En relación al hierro hemo, el acompañamiento de las anteriores sustancias también puede mermar su porcentaje de asimilación, aunque en menor medida. Otro factor que dificulta la absorción del hierro es la presencia de calcio, ya que ambos nutrientes compiten por su asimilación; este es el motivo por el cual a las personas con falta de hierro se les recomienda no ingerir en la misma comida alimentos lácteos (ricos en calcio) y carnes rojas (ricas en hierro).

En cuanto a los factores que favorecen la absorción del hierro, especialmente del no hemo, cabe destacar la vitamina C, el ácido cítrico, la fructosa y ciertas proteínas. Estas sustancias forman junto al hierro compuestos más solubles y de mejor asimilación.

Por otro lado, el organismo es capaz de ajustar el rendimiento de la absorción de hierro en función de sus necesidades, de modo que si los depósitos de hierro están repletos el porcentaje de asimilación disminuye y viceversa.

  • Algo a tener en cuenta:

El hierro no hemo puede aparecer en forma de sales férricas (más oxidado) o de sales ferrosas (menos oxidado), siendo estas últimas más fácilmente asimilables. En este sentido, la vitamina C actúa como un antioxidante respecto al hierro de manera que lo mantiene en forma ferrosa facilitando su asimilación.   Así, cuando se consumen alimentos ricos en  hierro no hemo como las lentejas, se recomienda que sean acompañados por  alguna fuente de vitamina C y de ácido cítrico como, por ejemplo, un zumo de naranja.

Una vez asimilado, el hierro pasa al interior de los enterocitos donde es captado por la proteína encargada de almacenarlo: la ferritina. Ésta lo va transfiriendo, según las demandas del organismo, a la transferrina (proteína especializada en su transporte por la sangre) que conduce el hierro hasta los diferentes lugares de utilización: a la médula ósea (donde se forman los glóbulos rojos repletos de hemoglobina), al hígado (donde se almacena uniéndose nuevamente a la ferritina), al músculo (donde sirve para la síntesis de mioglobina) y, en último término,  al interior de las células de múltiples tejidos  (donde interviene en reacciones de obtención de energía).

Una parte considerable del hierro orgánico se recicla dada la capacidad del organismo de reutilizar el grupo hemo contenido en la hemoglobina liberada durante la renovación de los glóbulos rojos. Este hierro queda nuevamente disponible, bien para ser almacenado, o bien para su utilización. Se estima que  de esta manera el organismo recupera de 15 a 24 mg diarios de hierro.

  • Algo a tener en cuenta:

La vitamina C es un elemento dinamizador del hierro corporal ya que mejora la disponibilidad de las reservas hepáticas,  facilita su transporte hacia los tejidos periféricos y agiliza su reciclaje a partir de la hemoglobina. Esto explica que ciertos casos de anemia ferropénica respondan bien al tratamiento con vitamina C.  Por el contrario, cuando los almacenes de hierro están muy saturados, la administración de dosis excesivas de vitamina C puede causar toxicidad debido a un aumento del hierro circulante que tiende a acumularse en los tejidos.

Dejando a un lado las pérdidas de sangre, el hierro se elimina mayoritariamente a través de las heces, asociado a la ferritina contenida en las células descamadas de las paredes intestinales,  y también como componente de la bilis que no se reabsorbe. Asimismo, una  pequeña cantidad es eliminada con la orina y el sudor.

  • Algo a tener en cuenta. La síntesis de la hemoglobina:

Tiene lugar principalmente en la médula ósea de los huesos planos como la pelvis, concretamente en el interior de los eritoblastos (células precursoras de los glóbulos rojos o eritrocitos). Las 4 cadenas polipeptídicas de la hemoglobina se sintetizan gracias a la acción de determinados genes capaces de expresarlas. Por su parte, el grupo hemo se forma en el interior de las mitocondrias a partir de la unión de un aminoácido (la glicina) y de un compuesto del metabolismo intermediario (el succinil-CoA) que da lugar a protoporfirina; ésta se une posteriormente al hierro formando el grupo hemo. Para que sean posibles las reacciones de producción de protoporfirina es necesario el concurso de la vitamina B6 que actúa como coenzima en las reacciones de síntesis;  por este motivo, la falta de  piridoxina  puede ser causa de anemia, (véase el capítulo 6).

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